"Y había algo hogareño en el desorden, en la despreocupación de la vida errante. Tal vez vivieron igual las tribus nómadas que vagaban de un sitio a otro en un peregrinaje sin destino... Al parecer, bajo la costra de suciedad que la memoria forma, los seres humanos conservan el recuerdo de la antigua vida nómada".


"la mujer justa", Sándor Márai

28 de mayo de 2009

Atrapada en Ulaanbaatar

Esta ciudad de polvo y viento, de continuos cambios meteorologicos, parece haberme abrazado tan fuerte que no quiere dejarme marchar.

El tiempo se ha detenido, espero sin saber, sin preveer. El espacio ha mermado, se ha reducido y ya no me apetece descubrir, permanezco en el guesthouse y en las calles que lo rodean, sin ganas de conocer mas de esta ciudad.
Solo deseo salir, solo deseo la novedad, solo deseo continuar mi camino...tal vez existan tambien agujeros negros en Ulaanbaatar.

Ayer tenia programado mi vuelo destino Hanoi, con una escala domestica en China. "Sin visado chino es imposible volar", palabras que resonaron como cuchillos en mis oidos. Me senti sola, desamparada y perdida pero mantuve la entereza y la serenidad. "Todo siempre tiene una solucion", me repeti una y otra vez.
Me dirigi a la ciudad para comprar otro billete, una solucion rapida de 600 $!
Mi segundo vuelo debia partir ayer a las 0:20 h... y de nuevo la decepcion: vuelo cancelado por el mal tiempo. Y es que el clima aqui es increiblemente imprevisible. Un dia hace calor estival y el siguiente un frio hivernal. Ayer toco deleitarnos con nieve y niebla.

Y aqui estoy aun, esperando y desesperando... confiando en el coraje y valentia de los pilotos koreanos, y deseando que esta aventura llegue a su fin. Y mientras espero, mi visado no me espera y me anuncia que manana es mi ultimo dia legal en este pais.

Ni siquiera la clase de meditacion a la que asisti ayer me ayudo a relajar la mente y dejar que los malos pensamientos saliesen de mi cuerpo. Eso si, escuchando la pausada voz del monje casi me sumi en un profundo sueno.

Las cosas se complican, el viaje es una caja de sopresas, a veces no tan divertidas, a veces no tan agradables.
Los imprevistos son parte del viaje, sigo aprendiendo. Pero siempre que algo malo pasa por la vida, algo bueno vendra, algo bueno compensara el malestar, solo hay que estar atento para percibir de donde procedera la ventura.





26 de mayo de 2009

lejana y cercana Mongolia...

Hace dias que pienso en vosotros. Hace dias que quiero hablaros. Hace dias que la idea de comunicarme me ronda por la cabeza. Hace dias que quiero escribiros pero me cuesta encontrar las palabras...

Tal vez sea porque el "aqui" es tan remoto y diferente al "alli", que aun estoy intentando entender donde guardar el pasado y como acomodar el presente. Quizas porque el tiempo es cada vez mas abstracto y las emociones mas intensas. O acaso aun estoy empezando a tantear este nuevo recorrer y cuando uno no sabe muy bien lo que siente, no es capaz de transmitir, definir, acotar las propias sensaciones.

Las imagenes podrian sustituir las palabras, pero he perdido mi camara, la primera perdida importante, el objeto mas valioso de mis escasas presentes pertenencias. Aun asi, creo que la perdida no ha sido tan grande, mejor ahora, que luego, mejor en el comienzo, que mas adelante. En el fondo pienso que es parte del viaje, aprender a encontrar y saber perder. Es justo que cuando uno recibe tanto, deba estar dispuesto tambien a la perdida... material y personal.
Mis fotos han desaparecido, tambien los bonitos corazones mongoles que queria regalaros. No os puedo mostrar mongolia pero tal vez sea mejor asi, las imagenes desmerecerian la grandeza e inmensidad de estas tierras lejanas, remotas, aisladas...

Si los recuerdos son imagenes guardadas en la mente, puedo recordar con vosotros lo que ha sido para mi esta experiencia mongola, y vuestra imaginacion podra asi generar los colores, las formas, los matices...

...Recuerdo un horizonte muy lejano, una linea recta que recorren mis ojos a lo largo de 360 grados sin encontrar ni un solo obstaculo, ni una sola distraccion, y unos caminos trazados por las huellas de neumaticos formando sensuales curvas, sinuosos senderos que conducen a algun lugar imposible de intuir, algun lugar en medio de la nada. La interminable estepa.

...Recuerdo el pausado vuelo de los buitres, de los halcones y de otras aves desconocidas para mis ojos, el calmado deslizar de sus cuerpos por inercia del incesante y persistente viento mongol.

...Recuerdo la taiga mongola, un bosque encantado, cubierto de una blanda alfombra rojiza, donde nuestros pasos solo se cruzan con los de yaks, caballos, ovejas y cabras que pastan en libertad.

...Recuerdo sentirme cercana a las familias nomadas, formar parte por un momento de sus sencillas vidas, de su modo de sobrevivir, de su especial forma de ser, aprender de ellos, compartir su humilde ger, sintiendome como en casa, dejandome cuidar y cebar de comida por las numerosas mamas mongolas que he encontrado en el camino.

...Recuerdo las interminables conversaciones a la luz de las estrellas sobre el viaje, la vida, la fisica cuantica y las oscilaciones harmonicas.

...Recuerdo la helada brisa procedente del lago Khogskol, las grietas en su hielo, la pureza de su agua, seguir el sendero que recorre su orilla oeste durante varios dias y acampar en los mejores paradores del mundo, nuestra tienda de campana con vistas a la inmensidad.

...Recuerdo noches de risas y vodka a la vera de una hoguera, disfrutar de buena compania rodeada del calor del fuego y el calor humano.

...Recuerdo a un petit prince que suena con encontrar su propio rio que le dirija hasta Samarcanda.

...Recuerdo los largos paseos a caballo, trotando, incluso galopando, la velocidad y el ritmo a merced del animal, la sensacion de poseer el control por un instante, para despues sucumbir ante el poder animal.


...Recuerdo despertar un dia con el deseo de cortarme yo misma mi larga cabellera, personificar el cambio en un acto simbolico a lo Jodorowsky. Ahora mi peinado de espantapajaros os haria sonreir.

...Recuerdo contemplar en calma los templos sagrados, observar las estatuas budistas y dudar, y no entender...

...Recuerdo el sueno de un lobo salvaje que vagaba por las dunas del desierto, un sonador que de tanto sonar provocaba la realidad de sus suenos.

...Recuerdo sobre todo los consejos, las conversaciones, las miradas y las sonrisas de las personas interesantes que se cruzan en el camino.

...Recuerdo sentir la perdida, el adios y el echar de menos.

...Y os recuerdo a vosotros que seguis acompanandome y estais presentes en cada paso que doy.