Hace dias que pienso en vosotros. Hace dias que quiero hablaros. Hace dias que la idea de comunicarme me ronda por la cabeza. Hace dias que quiero escribiros pero me cuesta encontrar las palabras...
Tal vez sea porque el "aqui" es tan remoto y diferente al "alli", que aun estoy intentando entender donde guardar el pasado y como acomodar el presente. Quizas porque el tiempo es cada vez mas abstracto y las emociones mas intensas. O acaso aun estoy empezando a tantear este nuevo recorrer y cuando uno no sabe muy bien lo que siente, no es capaz de transmitir, definir, acotar las propias sensaciones.
Las imagenes podrian sustituir las palabras, pero he perdido mi camara, la primera perdida importante, el objeto mas valioso de mis escasas presentes pertenencias. Aun asi, creo que la perdida no ha sido tan grande, mejor ahora, que luego, mejor en el comienzo, que mas adelante. En el fondo pienso que es parte del viaje, aprender a encontrar y saber perder. Es justo que cuando uno recibe tanto, deba estar dispuesto tambien a la perdida... material y personal.
Mis fotos han desaparecido, tambien los bonitos corazones mongoles que queria regalaros. No os puedo mostrar mongolia pero tal vez sea mejor asi, las imagenes desmerecerian la grandeza e inmensidad de estas tierras lejanas, remotas, aisladas...
Si los recuerdos son imagenes guardadas en la mente, puedo recordar con vosotros lo que ha sido para mi esta experiencia mongola, y vuestra imaginacion podra asi generar los colores, las formas, los matices...
...Recuerdo un horizonte muy lejano, una linea recta que recorren mis ojos a lo largo de 360 grados sin encontrar ni un solo obstaculo, ni una sola distraccion, y unos caminos trazados por las huellas de neumaticos formando sensuales curvas, sinuosos senderos que conducen a algun lugar imposible de intuir, algun lugar en medio de la nada. La interminable estepa.
...Recuerdo el pausado vuelo de los buitres, de los halcones y de otras aves desconocidas para mis ojos, el calmado deslizar de sus cuerpos por inercia del incesante y persistente viento mongol.
...Recuerdo la taiga mongola, un bosque encantado, cubierto de una blanda alfombra rojiza, donde nuestros pasos solo se cruzan con los de yaks, caballos, ovejas y cabras que pastan en libertad.
...Recuerdo sentirme cercana a las familias nomadas, formar parte por un momento de sus sencillas vidas, de su modo de sobrevivir, de su especial forma de ser, aprender de ellos, compartir su humilde ger, sintiendome como en casa, dejandome cuidar y cebar de comida por las numerosas mamas mongolas que he encontrado en el camino.
...Recuerdo las interminables conversaciones a la luz de las estrellas sobre el viaje, la vida, la fisica cuantica y las oscilaciones harmonicas.
...Recuerdo la helada brisa procedente del lago Khogskol, las grietas en su hielo, la pureza de su agua, seguir el sendero que recorre su orilla oeste durante varios dias y acampar en los mejores paradores del mundo, nuestra tienda de campana con vistas a la inmensidad.
...Recuerdo noches de risas y vodka a la vera de una hoguera, disfrutar de buena compania rodeada del calor del fuego y el calor humano.
...Recuerdo a un petit prince que suena con encontrar su propio rio que le dirija hasta Samarcanda.
...Recuerdo los largos paseos a caballo, trotando, incluso galopando, la velocidad y el ritmo a merced del animal, la sensacion de poseer el control por un instante, para despues sucumbir ante el poder animal.
...Recuerdo despertar un dia con el deseo de cortarme yo misma mi larga cabellera, personificar el cambio en un acto simbolico a lo Jodorowsky. Ahora mi peinado de espantapajaros os haria sonreir.
...Recuerdo contemplar en calma los templos sagrados, observar las estatuas budistas y dudar, y no entender...
...Recuerdo el sueno de un lobo salvaje que vagaba por las dunas del desierto, un sonador que de tanto sonar provocaba la realidad de sus suenos.
...Recuerdo sobre todo los consejos, las conversaciones, las miradas y las sonrisas de las personas interesantes que se cruzan en el camino.
...Recuerdo sentir la perdida, el adios y el echar de menos.
...Y os recuerdo a vosotros que seguis acompanandome y estais presentes en cada paso que doy.
"Y había algo hogareño en el desorden, en la despreocupación de la vida errante. Tal vez vivieron igual las tribus nómadas que vagaban de un sitio a otro en un peregrinaje sin destino... Al parecer, bajo la costra de suciedad que la memoria forma, los seres humanos conservan el recuerdo de la antigua vida nómada".
"la mujer justa", Sándor Márai
"la mujer justa", Sándor Márai
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Archivo del blog
- enero 2012 (3)
- diciembre 2011 (4)
- noviembre 2011 (4)
- octubre 2011 (3)
- enero 2011 (1)
- octubre 2010 (1)
- mayo 2010 (1)
- abril 2010 (1)
- marzo 2010 (5)
- enero 2010 (2)
- diciembre 2009 (2)
- noviembre 2009 (6)
- octubre 2009 (4)
- septiembre 2009 (5)
- agosto 2009 (5)
- julio 2009 (4)
- junio 2009 (6)
- mayo 2009 (2)
- abril 2009 (2)
Que pasa Silvia, tantos dias sin saber de ti
ResponderEliminarYo espero ver las fotos que te traigas a la vuelta.
Un beso y que siga todo tan bien
SANVI
Silvia!! que pasada! no dejes de contarnos tu aventura, es como viajar un poco contigo...
ResponderEliminarDe este viaje está naciendo una auténtica poetisa!
muchos muchos besos
Ana (flower)
mmm...
ResponderEliminarqué delicia!! qué imágenes!!