La historia empieza en el autobus que me lleva desde Chiang Mai, al norte de Tailandia, hasta Bangkok. Se trata de un trayecto de noche de 10 horas. Elijo el mejor asiento, segundo piso, primera fila, justo delante de la gran vidriera que me permite divisar la carretera en primer plano.
A las 5 am me despierto y veo que estamos entrando en la ciudad, autopistas de varios carriles, grandes letreros, rascacielos a ambos lados de la carretera... me desperezo e intento abrir bien los ojos, lo que me rodea es nuevo para mi, hace dos meses que no veo una gran ciudad. El autobus, a gran velocidad, se desliza por la ancha autopista y yo empiezo a agitarme por dentro... me dirigia a Bangkok sin expectativas, sin una idea preconcebida, sin saber lo que me esperaba, y ahora, mirando a traves de la luna, me encuentro el progreso, la actividad de la city! Me emociono y oigo una voz interna que me susurra con excitacion... bienvenida a Bangkok!
Desciendo del autobus en Mo Chit, la estacion norte de la ciudad. Alli me espera Jem, que muy amablemente me ha invitado a alojarme en la casa vacia de sus tios. Se trata de un sencillo duplex dentro de un complejo de viviendas militares. Asi que me hallo viviendo en zona militar, con vigilancia en la entrada, soldados que rastrean denoche con linternas por debajo de los coches y grupos de jovencitos formando filas y marchando al unisono. Curioso y extrano guesthouse para mis dias en Bangkok, sin embargo es genial poder vivir con Jem solas en nuestro apartamento particular, vivir como si realmente viviese en esta ciudad, vivir sintiendo que podria vivir en esta ciudad.
La trama o el donde de las diferentes localizaciones de la accion
Muchos son los lugares que descubro durante los diez dias que paso en Bangkok, muchos los espacios donde se desarrolla la historia...
La localizacion principal, el agua.
El agua es el elemento basico de esta ciudad. Atravesada por multitud de canales que sirven principalmente para el transporte y conexion entre zonas, Bangkok vive flotando.
Me encantan los lugares en los que el agua lo domina todo, donde se respira ese olor peculiar de mar, de vida portuaria... Amsterdam, Venecia, Rio de Janeiro...
El agua amplia el campo visual, transmite una sensacion de grandeza, de inmensidad, de libertad.
No me canso de desplazarme una y otra vez en los barcos-autobuses que paran por los muelles dispersos por toda la ciudad, y disfruto admirando Bangkok desde el agua. El ruido de las embarcaciones, el sonido de las olas que se remueven a su paso, el skyline de los edificios en las orillas... flotando sobre el agua, me emociono con la belleza del paisaje que aparece de dia y que se intuye de noche solo a traves de las miles de lucecitas que se mueven al ritmo del vaiven del mar.
La localizacion mas sagrada, Wat Phra Kaeo.
Para entrar en el numero uno de los templos de Tailandia, es preciso cubrirse los brazos y las piernas; hago uso de mi camiseta de manga larga, pero me veo obligada a alquilar una flada para ocultar mis piernas. Los tailandeses tienen ahora cinco dias de fiesta, las vacaciones budistas. Debido a ello, los templos revosan actividad, los creyentes se dirigen con ofrendas y con mucha devocion a rezar, cantar y presentar sus respetos a sus divinidades. Y los hacen repletos de colorido y agradables olores... frutas, flores, incienso, velas y todo tipo de objetos con bonitos y delicados ornamentos, al puro estilo asiatico.
Los diferentes edificios que conforman el templo tienen formas sinuosas, pagodas que parecen acariciar el cielo, cubiertas y paredes revestidas de mosaicos de colores, de diminutos espejos y de una amplia gama de colores llamativos, que brillan y deslumbran. Y el oro resalta por encima de todo.
Miro alrededor y parece que me encuentre en medio de un escenario salido de un cuento de hadas, donde lo irreal y lo celestial, lo mistico y lo terrenal se viven con una proporcionada y equilibrada armonia. Tal vez sea porque la belleza no entiende de religiones ni creencias, es simplemente una percepcion universal.
La localizacion mas agitada, China Town.
Los chinos, como en todas las ciudades, han creado uno de sus ghettos tambien en Bangkok. Son duenos y senores de varias manzanas junto al rio. Su actividad principal ronda entorno a la venta al por mayor de productos alimenticios. Entre las estrechas callejuelas de este barrio me cuelo y observo la frenetica actividad... mercados de comida, flores, productos electronicos...infinidad de utensilios y mucha gente alrededor. Parece mentira que todos estos vendedores puedan ganarse la vida... son tantos y tienen tanta competencia!
Los olores son variados, ora un intenso aroma a carne cruda, ora un pestilente hedor que no consigo definir, ora una agradable fragancia a menta, a cilantro y a lima, y al final del paseo, un placentero aroma a flores, a jazmin, a rosas...
La localizacion mas vulgar, Khao San Road.
La mas famosa calle de Bangkok y donde se encuentran mas guiris por metro cuadrado. Una concentracion masiva de pubs de mal gusto, puestos callejeros orteras y todo lo necesario para complacer al turista de bajo presupuesto.
Uno no puede irse de Bangkok sin pasear por esta calle, aunque no creo que se convierta en su recuerdo mas especial. Asun asi reconozco que yo tambien he sido vistima de la nebulosa de Khao San Road en varias ocasiones.
La localizacion mas sorpresiva, el supermercado del gourmet.
Despues de una larga temporada paseando por Mongolia, Vietnam y Lao, llego a Tailandia, el pais mas desarrollado del sudeste asiatico. Acostumbrada a la precariedad y la escasa variedad de productos, de repente me veo envuelta en la mas diversa oferta comercial, de repente y por sorpresa. Ingenua e ignorante, arribo a Bangkok pensando que el panorama sera similar a Lao o Vietnam.
Me he acostumbrado a los pobres mostradores de las tiendas, en las que siempre se repiten los mismos productos, jabon, snacks, noodles, tabaco, refrescos, conservas, pilas, sal, y poco mas. Siempre la misma escasa variedad, en una y otra tienda, ninguna novedad, nada extraordinariamente diferente. He sonado con chocolate, he sonado con queso, con pan y con dulces, con cualquier cosa que se saliese de la rutinaria oferta de los colmados. En realidad uno no pisa practicamente nunca las tiendas de comestibles, resulta mas barato y mas rico comer en la calle.
Con este poso provinciano y rural, llego a Bangkok y literalmente alucino. Me paseo por los centros comerciales admirando boquiabierta las tiendas de Prada, Issey Miyake, Porsche, Nike, Sony... y los miles y miles de restaurantes, heladerias, cafeterias. Normalmente odio los centros comerciales pero aqui y ahora son para mi la gran distraccion, son tan modernos, tan brillantes, tan occidentales...
El momento mas emotivo se produce cuando descubro el supermercado del gourme, cientos y cientos de productos ordenados en cientos y cientos de estanterias que a su vez forman cientos y cientos de pasillos... el laberinto de la diversidad, el laberinto de la abundancia, el laberinto del consumismo. Woooooww! Welcome to progress, welcome to development!
Secciones enormes de toda clase de champus, cremas y potingues para el cuidado del cuerpo, alimentos de todo tipo, nacionales, internacionales, productos lacteos, chocolates, carnes, pescados, reposteria, aperitivos, zumos, bebidas alcoholicas... la lista podria ser interminable.
Tanta variedad me deslumbra primero, me ciega despues, en realidad al poco rato salgo del supermercado, la abundancia ha saturado mis sentidos. Y por mas curioso que parezca, salgo de alli con las manos vacias... siempre es mas grande el deseo que la necesidad de consumir. Me basta con haberme paseado por el "parque de atracciones del gourmet".
La localizacion mas cotidiana, Cine de Siam Square.
Me gusta ir al cine sola. Aprovecho la ocasion ahora que en cartelera dan una pelicula de un famoso director thai, Pen-Ek . Jem prefiere no acompanarme, dice que las peliculas de miedo la provocan demasiados pensamientos extranos.
El cine en cuestion es super moderno, trece salas con la mas avanzada alta definicion de sonido e imagen. Elijo la sesion de las 6 pm, en la sala debemos ser solo unas diez personas.
Despues de los thrillers y anuncios de rigor, aparece en la gran pantalla una especie de videoclip sobre Tailandia, sus gentes, su cultura, amenizado por una bonita banda sonora. Las imagenes se suceden mostrando un pais lleno de belleza natural y unas gentes llenas de bondad y buenos sentimientos. De repente miro de reojo a mis companeros de sala y me doy cuenta de que todo el mundo esta de pie, rindiendo homenaje al espectaculo audiovisual. La cancion que suena debe tratarse sin duda del himno nacional! Rapidamente me pongo yo tambien de pie para participar de tan respetuoso acto.
El video muestra un mundo ideal, una Tailandia donde los ninos son buenos con los padres, los padres son buenos con los ninos, todos son buenos con el projimo y sobre todo con el rey y lo que el representa, la fantastica nacion de Tailandia. El videoclip no pretende sino realzar los supuestos o ambicionados valores de esta sociedad... bondad, generosidad, alegria de vivir, compasion, trabajo, respeto... No se exactamente por que pero me contagio de tanta pureza, me sobrecoje una extrana sensacion de empatia y se me ponen los pelos de punta. Quizas por culpa del himno nacional sensiblon, perfectamente estudiado para despertar la mas pura emotividad... Dios salve al rey!
La localizacion mas romantica, el atardecer en la Universidad Thammasat.
Uno de mis rincones favoritos en Bangkok es la cafeteria de la Universidad de Thammasat, situada justo en la orilla del rio.
Desde los bancos de madera uno puede contemplar la fantastica panoramica del rio y su actividad. El espacio, sin cerramientos, acoje la agradable e intensa brisa que se desprende de la amplitud del mar.
Cobijada del potente sol, camuflada ebtre los estudiantes, he pasado aqui varias tardes, leyendo, escribiendo o simplemente observando. Un lugar delicioso y tranquilo, desde donde se divisan unos atardeceres sensacionales... el sol se esconde entre los edificios, el cielo se torna de un color anaranjado brillante, parece que arde, los barcos se cruzan llenos de gente que vuelve a sus casas, la ciudad se va apagando y yo mientras, respiro paz y sosiego, y un agradable romanticismo en solitario.
La localizacion de la saturacion, Chatuchak Market.
En este mercado, el mas grande del mundo, uno puede encontrar cualquier cosa, ropa, accesorios, antiguedades, artesania, ceramica, animales domesticos y por supuesto comida y bebida por todas partes. Los mercadillos son uno de los rasgos mas caracteristicos de la personalidad de Bangkok. Perderse por ellos es toda una experiencia.
El sol castiga con fuerza y tras varias horas paseando por entre los pasajes de este inmenso mercado, me siento cansada, los articulos se vuelven todos iguales, me mareo y me emborracho de tanto objeto. Tal saturacion produce en mi el efecto contrario al deseado por los tenderos, y es que se desvanecen mis ganas de comprar, asi que como unos deliciosos "fried noodles" y busco en el mapa mi proximo destino.
La localizacion mas excitante, el Skytrain.
Una de las cosas obligadas en Bangkok es la experiencia de volar en el skytrain, una especie de metro que se alza por encima del suelo. Como si de un coche de scalextrix se tratara, los vagones se deslizan por los railes que cruzan la ciudad desde las alturas. La panoramica es espectacular, autopistas, callejuelas, parques, personitas, que se divisan por debajo de los pies. Uno parece atravesar por en medio de los edificios desde un platillo volante.
Con mi caracteristica actitud provinciana, miro a Jem y exclamo un... "this is amazing, we are flying!".
La localizacion mas bucolica, el Museo del Diseno.
Entre centros comerciales y rascacielos de oficinas, se encuentra el Museo del Diseno, un edificio blanco impoluto, cuyo interior recuerda demasiado al increible Guggenheim de NY, de Frank Lloyd Wright. Con nada menos que ocho plantas, el museo permanece practicamente vacio, unicamente varias exposiciones temporales ocupan los dos ultimos pisos. De hecho podria llamarse Museo de Arte Contemporaneo, ya que todas las obras tienen un fin artistico. Y aunque no todas son especialmente interesantes, es agradable encontrarse de nuevo en un gran templo, esta vez un templo sobre arte. Echo de menos satisfacer mi inquietud creativa, echo de menos, como suelo hacer en barcelona, acudir a todo tipo de actividades artisticas, la mayoria de las veces sin expectativas, sin tener ni idea de lo que me voy a encontrar, simplemente dejandome llevar, abierta al descubrimiento. Siempre algo inesperado sucede, algo te sorprende, algo provoca otro algo. No me atreveria a definir el arte y menos el buen o mal arte, para mi es simple y pura experimentacion, ver y observar todo tipo de manifestaciones artisticas e intentar guardar lo que se me antoja interesante.En el Museo del Diseno de Bangkok no hay ninguna obra que me llame especialmente la atencion, sin embargo por un momento, se produce una escena en la que siento percibir el mas puro arte.Empieza a llover, las gotas de agua caen sobre la cubierta del museo y resuenan con suavidad. Escucho atentamente. La lluvia se torna intensa en pocos instantes, el sonido pasa de pausado a insistente. Me parece estar escuchando una dulce y relajante melodia. Me aproximo a la gran vidriera en un lado de la sala desde donde se divisan unas espectaculares vistas del skyline de Bangkok. Los rascacielos, a lo lejos, se alzan imponentes sobre el fondo del cielo plano, sin matices de color, todo el es una inmensa nube gris claro, casi blanco.La cadencia de la lluvia aumenta, se acelera y gradualmente con ella la niebla. Paulatinamente los edificios desaparecen y se cubre de un velo blanco. Se desvanecen poco a poco engullidos por la gran masa plana del cielo. El sonido es cada vez mas intenso, la lluvia cada vez mas dalvaje. Rafagas de viento empujan con fuerza el agua de encima de la cubierta. Observo con atencion, admiro, contemplo en un estado de absoluta relajacion. De repente nada es, todo desaparece, el tiempo, el espacio... yo y mis sentidos solo son lluvia.Permanezco apoyada en una barandilla, delante de la vidriera, largo rato, hipnotizada, hechizada por la escena. Mas tarde la lluvia se calma, el sonido se tranquiliza, la niebla se evapora, los edificios aparecen... recobro el sentido y despierto del trance.
El desenlace o el por que de una historia inacabada.
Bangkok me fascina, su aspecto. su ambiente. su personalidad. Mi historia en esta ciudad es un relato inacabado, sin desenlace, sin final definido. Se que volvere a Bangkok. despues de viajar por Myanmar, y de nuevo antes de partir hacia la India. Normalmente uno no desea volver, desandar el camino andado, reconocer lo ya conocido, uno cuando viaja no quiere mirar hacia atras, solo desea seguir avanzando. Pero hoy, mi ultimo dia en Bangkok, me alegro de abandonar esta ciudad, porque se que pronto volvera a darme la bienvenida.
Como decia Herodoto, "Al principio no se vislumbra el desenlace definitivo".
Manana vuelo hacia Myanmar, un pais condenado al aislamiento e incomunicacion con el resto del mundo. El blog por tanto cierra sus paginas. Me despido de momento...proximamente volveremos a leernos.
