"Y había algo hogareño en el desorden, en la despreocupación de la vida errante. Tal vez vivieron igual las tribus nómadas que vagaban de un sitio a otro en un peregrinaje sin destino... Al parecer, bajo la costra de suciedad que la memoria forma, los seres humanos conservan el recuerdo de la antigua vida nómada".


"la mujer justa", Sándor Márai

2 de julio de 2009

resistiendome a cerrar una nueva caja...

"Contemple el paisaje calido y relativamente exuberante y desee no tener que marcharme, al fin y al cabo, la hierba siempre es mas verde cuando tienes que irte..."

Esta es la sensacion que se tiene al abandonar un pais querido, casi es anoranza y nostalgia incluso antes de haber marchado.

La noche anterior a cruzar la frontera es una noche magica. Un momento especial que uno elije vivir en solitario, con una cerveza, mirando un paisaje que se ha convertido en algo familiar, propio, haciendo memoria de cada dia, cada lugar, cada recuerdo.
Me gustaria que la memoria pudiera registrar las sensaciones en el momento exacto en que se manifiestan y guardarlas para siempre en el mismo estado. Pero en verdad, la memoria lo diluye todo y solo almacena, esperemos al menos, la esencia.

Hoy, mi ultima noche en Lao, sentada en una terraza, delante del mekong, a solo unos metros de distancia de Tailandia, pienso que me podria quedar aqui mas tiempo... volveria a algun bungalow con vistas al rio, a balancearme a oscuras en la hamaca, mientras resuenan las gotas de lluvia en el techo metalico y se escuchan a los grillos, ranas y otros insectos de exoticos y escandalosos cantos... si volviera a aquellos lugares, alargaria mi estancia aqui. Aunque creo que en realidad, es mejor abandonar cuando aun te gustaria quedarte.
Y seria mas facil quedarse, empezaba a entender parte de la vida de aqui, a comprender sus codigos, a reconocer el aspecto de sus espacios, su comida, sus diversiones...aunque el tiempo nunca es suficiente para saborear con profundidad, a mi me ha servido para llevarme un muy buen sabor de boca.

Hay muchas cosas que guardo en esta caja, guardo la humildad, la amabilidad, y sobretodo guardo un gran "Sabaidee" y las sonrisas interminables de los laosianos, ese buen rollito que les hace unicos.

La noche antes de cruzar la frontera es extrana, se siente pena e ilusion, miedo y convencimiento.
Y aunque me resita a cerrar mi caja de Lao, me pueden las ganas de abrir una nueva y seguir descubriendo.

Como decia Kapuscinski... de nuevo ese algo emocionante que es cruzar la frontera.

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