"Y había algo hogareño en el desorden, en la despreocupación de la vida errante. Tal vez vivieron igual las tribus nómadas que vagaban de un sitio a otro en un peregrinaje sin destino... Al parecer, bajo la costra de suciedad que la memoria forma, los seres humanos conservan el recuerdo de la antigua vida nómada".


"la mujer justa", Sándor Márai

23 de octubre de 2011

Bajo el encantamiento de Varanasi...

Mirando al Ganges, en la magica ciudad de Varanasi, contemplo como puede cambiar la perspectiva de la vida, a partir del significado y esencia que se atribuye a las cosas, las personas, y las acciones. Aqui a todo se le concede un sentido especial, la ciudad esta impregnada de un simbolismo y ritualismo unicos.


Los indios acuden a Varanasi como punto importante de peregrinaje religioso. Algunos, como turistas temporales, otros con intencion de esperar a que la muerte acuda a recibirles; y otros, con vestidos anaranjados, convencidos de que el camino del ascetismo y renuncia absoluta es el que les conducira a la maxima purificacion, los sadhus o hombres sagrados, se concentran en Varanasi para dedicar su vida a la entrega religiosa. Todos ellos dotan a la ciudad de una atmosfera de fe y devocion que contagia hasta a los mas escepticos.



En las pujas, los rituales diarios a las deidades hindus, cada elemento tiene su propio significado, cada uno posee su lugar y orden especifico. Los detalles aparecen de pronto en cada esquina, pequenos dioses escondidos en minusculos altares, el agua, el fuego, el incienso, los adornos, las ofrendas a base de flores y dulces...

Aqui se celebran miles de rituales y ceremonias las 24 horas del dia.



Uno de los lugares mas impresionantes de la ciudad es el crematorio principal, Manikarnika Ghat. Nos alojamos en un guesthouse justo al lado. La muerte y su ceremonia se viven aqui como un acto natural y cercano. Los familiares admiran como el fallecido deja su cuerpo y vuela a otros mundos, ellos lo presencian y de alguna manera le acompanan y a la vez le ayudan a irse.. La imagen de varias hogueras humeantes, con las siluetas paralizadas de los cuerpos ardientes, nada tiene de macabro o salvaje, por el contrario se convierte en un acto publico y de una bella naturalidad. Sentadas en un banco de uno de los edificios abandonados, que hace las veces de "casa de vacas", bajo la magica luz de media luna, observamos con atencion la actividad del crematorio. La escena es realmente preciosa. De repente un corte de luz nos deja tenuamente iluminadas por las llamas de los fuegos. Me parece estar viviendo un cuento de hadas, en otro mundo, en otra epoca, en otra vida.



La vida y la muerte conviven y se entremezclan, la alegria y el dolor. Asomada al balcon del guesthouse, situado en la calle que va hasta el crematorio, oigo como se acerca la muerte, la reconozco a traves de los mantras que recitan los familiares, mientras llevan a sus hombros el cuerpo inerte.La India se manifiesta a menudo harmoniosamente contradictoria. Por la misma calle, por la cual hace un rato la muerte pasaba, pasa tambien la fiesta de la vida. Repentinamente se convierte en escenario de una comparsa callejera, en honor a un dios hindu, una de las muchas festividades religiosas que se llevan a cabo en este ocupado mes de octubre. Un elefante encabeza la procesion, avanzando como puede por las estrechisimas calles; lo acompanan el estruendo de petardos, la percusion y ritmo de los tambores, que invaden el lugar como una fuerte onda expansiva. El corazon se acelera con la euforia de la musica. Aparecen figuras religiosas caracterizadas con vistosos trajes y adornos. En ese momento, uno se convence de que todo es posible en la India, que la magia existe verdaderamente. Su cultura, sus metaforas, sus simbolos crean la esencia de las cosas, esencia, que permanece oculta desde el exterior ideologico, desde la confusion y asombro del desconocimiento occidental. Aun asi, el encanto y misterio de Varanasi yace en su aire, que se mueve como brisa hipnotizadora y se filtra indistintamente por todos los sentidos, los hindus y los no hindus.



Y de la misma manera que Varanasi muestra su grandeza y delicadeza por los detalles, tambien expone su decadencia y podredumbre. En sus calles laberinticas, estrechas y sucias, transitan vacas junto a cabras, perros, bufalos, motos, bicicletas, y por supuesto cientos y cientos de indios. Sus sonoras voces se mezclan con las molestas bocinas, timbres, radios, plegarias, cantos y los miles de reclamos de los tenderos: "come inside madame", "cheap prices", "nice postcards, toilet paper!?". Los edificios se caen literalmente a trozos, las fachadas estan descoloridas, dejan intuir colores vivos y colores pastel preciosos; las cacas de vaca y la basura se esparce por el suelo de piedra medio embarrado...

Y sin embargo, aunque esta parezca una descripcion de un lugar misero, Varanasi es todo lo contrario a ello. Las casas, las tiendecitas, los templos que emergen sorprendentemente de entre los edificios, los monumentales palacios a orillas del Ganges, todo, evoca un pasado glorioso y un lugar que guarda infinidad de historia, tradicion y belleza.



Sin duda, el elemento mas divino y simbolico de la ciudad es el rio Ganges. A pesar de su sacralidad, el agua esta altamente contaminada. Recibe las aguas fecales de la ciudad, que se deslizan por los empinados ghats. Tambien contiene los restos de las cremaciones de cuerpos. En algunas ocasiones no esta permitido quemar los cuerpos, y entonces se hunden directamente en el rio. Es el caso de las embarazadas, los ninos, los leprosos, los mordidos por una cobra y los sadhus, que no tendran la suerte de arder en las intensas llamas. El rio es tambien deposito de basura y algun que otro animal muerte abandonado a su propio destino.

A pesar de toda esta densidad de cuerpos inertes, el Ganges es vida y purificacion. Se trata de una especie de catarsis de lo perecedero al resurgimiento de lo eterno. El agua de este rio es diferente porque su significado y esencia la hacen especial y unica. El Ganges recibe y da. Recibe toda la energia veneradora de sus fieles y da generosamente la bendicion a todo aquel que se acerca a el, a traves de los efluvios que emanan de el y que hacen que lo "irreal" se descubra en lo "real", en la materialidad.

Cada dia, cientos y cientos de personas acuden a su orilla para sumergirse en sus aguas, asearse, lavar sus ropas o beber de el. Recojen el divino fluido y lo llevan a sus casas, para si tambien bendecirlas.



Paseando y perdiendose por Varanasi, dejandose deleitar con su seduccion, fascinacion, magia y simbolismo, uno comprueba que las cosas, las personas y las acciones no son nada por si mismas, parecen pero solo son cuando se les otorga un significado esencial.






15 de octubre de 2011

primeras contradicciones...

Me siento incapaz de expresar las emociones y sensaciones que estoy viviendo en este primer dia en la India, tan solo puedo enumerar el cumulo de informacion que reciben mis sentidos...

Aglomeracion en las calles, colores intensos, ropas viejas, sucias, gastadas, roidas, suelo polvoriento, asfalto desgastado, luces de colores que resaltan figuras religiosas, ninos pidiendo, miradas penetrantes, insistencia, conformismo, desolacion, personas impedidas que se arrastran por el suelo, mutilados, mendigos, vacas, perros sarnosos, gallinas a punto de ser degolladas, pescados frescos, tuberculos extranos, hierbas desconocidas, calabazas gigantes, coliflores enanas, raices de flores de loto, nabos exageradamente largos, especias a granel, tiendas entre escombros, fachadas resquebrajadas, agrietadas, desconchadas, edificios inacabados, bicicletas, ricksaws, motos y coches, bocinas estridentes, molestas, penetrantes, ruido constante, musica tambien, vida a doquier, gente y mas gente, sonrisas y picardia, viajeros que se cruzan, conocimiento y experiencia en sus gestos, lavabos publicos masculinos, hedor de orina concentrada, basura, montones de basura, incienso, velitas de aceite, flores, adornos para rituales, dibujos de deidades, productos a montones, cosas, detalles, muchos detalles...

Me siento descolocada, exhausta, agotada fisica y emocionalmente, se me caen los ojos y a la vez el corazon me late a mil por hora, noto que mi alteracion y confusion solo puede atribuirse al impacto del primer dia. Mi cuerpo y mis sentidos han viajado a India, estan aqui, pero mi alma aun esta llegando. Necesito un poco de tiempo, paciencia, espacio, confianza, necesito relajarme para encontrar la calma, el sosiego y la velocidad adecuada para estar plenamente presente, aqui, en mi viaje, en India. Viajar tambien es aprender a asimilar y digerir la avalancha de cambios que de repente invaden el interior desde el exterior.

Este pais no deja indiferente, es desagradable pero apasionante al mismo tiempo. Volver a estas tierras es como volver a casa, pero se trata de una vuelta cargada de intensidad y complejidad emocional. La belleza y el encanto no pueden percibirse en los primeros momentos. Despues del impacto inicial, cuando uno logra realmente "estar aqui", cuando consigue fluir con el entorno y dejarse llevar, entonces lo bello se funde con lo sordido, la oscuridad se disipa con la pura intensidad de la luz, que ilumina todos aquellos detalles que uno empieza a percibir, y que hacen de este extrano pais, un lugar maravilloso, donde todo, absolutamente todo es posible.

"Llegar" no es inmediato, "llegar" es un acto progresivo de asimilacion e integracion. Saber "llegar" es tambien saber "viajar".



11 de octubre de 2011

empezar a caminar...

De nuevo inicio un largo viaje. Con destino y fecha de ida, pero sin itinerario, ni fecha de vuelta.

Llevo soñando con este viaje desde que volví, aunque en realidad siento que nunca he dejado de viajar. El descubrimiento y la sorpresa no provienen de lugares exóticos, ni de lenguas y maneras de vivir extranjeras, la belleza del aprendizaje se encuentra allá donde estés, allá donde haya vida. Sentir esa vida sólo depende de la actitud de uno mismo.
Viajar me da vitalidad, me hace percibir sensaciones sublimes de libertad y autoconocimiento. He pensado mucho sobre ello y no soy capaz de encontrar un sentido a mi vida, pero si algo se asemeja a la idea que tengo de la felicidad, ésa es crecer y evolucionar viajando.

He guardado silencio desde que volví, mucho tiempo sin expresarme, sin reflexionar sobre mi misma y el entorno que me envuelve. He sentido confusión y perdida; me costó volver, si es que acaso he vuelto alguna vez. Espero, en este viaje, volver a encontrar la inspiración necesaria para reactivar el blog y seguir contándoos mis aventuras y experiencias por el mundo. Deseo encontrarme y reconstruirme a medida que avanzo en el camino y deseo que todos vosotros me volváis a acompañar.

Es inevitable que surjan las vacilaciones, los miedos y las incertidumbres frente al futuro y lo que me deparará el destino. Intento no prestar demasiada atención a las dudas y dejar que, tal y como han aparecido, desaparezcan y se disuelvan con el tiempo. Tengo la intuición de que no viajarán conmigo, se quedarán aquí, el afán de experimentación no permitirá que me paralicen o limiten. Vuelvo a colocarme frente al abismo de lo desconocido, yo, mi mochila, y la suerte del mañana.

Sabéis que no soy amante de las despedidas, prefiero irme en silencio. No importa el último encuentro, las últimas palabras, lo que importa es el deseo de volverse a encontrar. Y yo sé que aunque viajo con escasas pertenencias, voy cargada de kilos y kilos de sentimientos... voy cargada de todos vosotros.

Me despido de nuevo con una sonrisa de colmillos afilados.
¡Qué tengamos buen viaje amigos!