"Y había algo hogareño en el desorden, en la despreocupación de la vida errante. Tal vez vivieron igual las tribus nómadas que vagaban de un sitio a otro en un peregrinaje sin destino... Al parecer, bajo la costra de suciedad que la memoria forma, los seres humanos conservan el recuerdo de la antigua vida nómada".


"la mujer justa", Sándor Márai

30 de diciembre de 2011

Dos islas en una...

Erase una vez una diminuta isla llamada Gili Trawangan, que pertenecia a una mayor isla, de nombre Lombok, que a su vez estaba englobada en un conjunto de islas que formaban el archipielago de Indonesia. Como en el juego de las munecas rusas, cada vez que uno abria una muneca, hallaba una isla, y asi de mayor a menor, cada isla contenia otra dentro de ella, otra isla y otra y otra, infinitamente.

En Gili Trawangan ademas sucedia algo muy especial, y es que coexistian dos islas a la vez dentro de la misma. No habia ningun mar que las separara, ninguna frontera visible, las dos islas se mezclaban magicamente, y de forma extraordinaria uno podia traspasar de una a otra sin darse cuenta, como penetrar de lo real a lo ilusorio; incluso se podia estar en las dos a la vez en el mismo instante. Estos eran los poderes fantasticos que poseia Gili Trawangan y que solo las personas que la visitaban podian conocer y experimentar con sus propios ojos.

En una de las islas, la llamaremos Trawangan, la arena es casi blanca, cuando el sol brilla con sus potentes rayos, esta se convierte en una pantalla deslumbrante. Uno debe proteger sus ojos pues la estridente luz puede producir una ceguera cronica. El agua del mar es cristalina y de un color turquesa impresionante, es tan increible que produce un extrano efecto sobre los demas colores, estos se vuelven mas radiantes y bonitos, el verde de los arboles que crecen a sus orillas es especialmente intenso, la piel bajo el agua se torna brillante y bronceada y en general todo aquel que se acerca a sus aguas y se refleja en ellas, embellece y se aguapa. Los corales y los peces de colores viven en sus aguas y se dejan deslizar por las corrientes marinas en un danza espectacularmente bella.

En la otra isla, la llamaremos Gili, solo existe una calle que rodea todo el perimetro de la isla. En ella, han crecido como setas en los ultimos anos, y se reproducen como una plaga, hoteles-bungalows-resorts-travel agencies-hoteles-tiendas-bares-bungalows-restaurantes... Cada uno con su estilo y ambiente pero todos ellos dedicados al placer, disfrute y diversion de los turistas. Esta unica calle no tiene nombre, pero a mi me gusta denominarla 'Gili-landia'.

En Trawangan, el horizonte es largo y lejano, la vision se amplia y el espacio se multiplica. En Gili, sin embargo, la vista se acorta y cuando uno pasea por su unica calle, aquella de las 'tiendas-bungalows-restaurantes-hoteles-bares-travel agencies', el mundo empequenece y uno se ve atrapado en las distancias cortas y en las variadas distracciones que ofrece el show de 'Gili-landia'. Se pueden observar muchas curiosidades, como barras de bar dentro de piscinas, donde los turistas comen en taburetes sumergidos en el agua; cabinas de madera en la playa, donde se pueden ver peliculas en anticuados televisores; personas postradas en tumbonas, de espaldas al mar; banistas nadando en aguas de cloro, que no distan mas de 30 metros del agua pura y a 30 relajantes grados del oceano...

Tambien hay personajes muy curiosos que transitan por Gili: sudorosos turistan y locales, que engordan sus pupilas con magic mushrooms y bebidas alcoholicas, una mezcla explosiva, en un lugar supuestamente musulman.; mujeres rubias y ligeramente enrojecidas por el sol, que se sientan en restaurantes chic para comer hamburguers, french potatoes y pizzas... A solo un paso, justo detras, en Trawangan, se ven los puestecillos y chiringuitos de comida local, un mercadillo de carricoches-cocina, sirviendo platos en largas mesas comunes y los restaurantes ambulantes callejeros.

En Trawangan todo es muy tranquilo, no hay jaleo, salvo por el canto -a veces deriva en ruido- que sale de los altavoces de la mezquita y el sonido de las gallinas, gatos y caballos de la aldea. Por el contrario, en Gili, la musica suena a demasiados decibelios, acompanada de luces de colores y juegos de fuego.

En Trawangan las cosas tienen un aspecto casero y natural, las casas son tradicionales cabanas hechas de bambu, con techos de ramas y canas. En Gili, el practico y barato hormigon ha ganado la batalla a los materiales naturales y su calle esta en proceso de ser adoquinada.

El valor del dinero tambien es diferente en cada isla. En Gili, los billetes vuelan y las personas estan dispuestas a pagar hasta 80 euros por una habitacion de lujo en un resort (no puede obviarse que estamos en indonesia y 80 euros es mucho dinero). Sin embargo en Trawangan, el salario medio de un chico que cuida de un modesto guesthouse no asciende a mas de unos 40 euros al mes. Las cifras resultan un tanto paradojicas y sorprendentes.

A pesar de sus diferencias, Gili y Trawangan a veces se funden y se confunden y es en esos instantes cuando uno puede observar escenas en las que los limites magicamente se desvanecen y se produce esa increible fusion que hace que uno se sienta extraordinariamente en dos islas a la vez.

Recuerdo que paseando por 'Gili-landia' vi acercarse una especie de carricoche, un casero y sencillo mini carrusel, compuesto por una bici y una plataforma con unos animales de colores. En el iban montados cuatro ninos sonrientes, conducidos por un senor que pedaleaba, a la vez que sonaba una melodia repetitiva de feria. Y asi, de repente, encontrandome en las inmediaciones de Gili, me transporte a Trawangan y sonrei por lo maravilloso y paradojico de la situacion.

Otro dia, mientras bebia un delicioso zumo de papaya en una de las cabanas que miran de frente al mar, en uno de los tantos chiringuitos de Gili, justo al lado, a no mas de 10 metros, una familia encendia una hoguera mientras posaban sus canas de pescar en la arena humedecida por la noche; al lado, otros locales, en medio de la oscuridad, empujaban sus canoas para adentrarse en el mar y tambien probar suerte con sus anzuelos. Que imagen mas bonita,que fusion momentanea de dos mundos:los rostros iluminados por las llamas de la hoguera, la vida girando en torno al mar, la playa y la pesca local, y el ambiente relajado del chiringuito, musica de Bob Marley y el buen rollito y ritmo sosegado de la vida vacacional.

El ultimo dia de mi estancia en la isla, es decir en las islas, quede con unos amigos en el 'sunset bar' a la hora de la puesta de sol y fue en esa ocasion donde por fin comprendi la magnitud de los poderes de Gili Trawangan. La situacion era hechizante: envuelto por nubes, el sol enrojecido avanzaba para ocultarse bajo el horizonte. El impresionante monte Agung de la cercana isla de Bali, almidonado entre nubes de algodon, se imponia como paisaje de fondo, la arena blanca, blanquisima a nuestros pies y el mar cristalino, turquesa, destelleante que abrazaba toda la escena. La perspectiva parecia no tener limites, el horizonte se alargaba y ensanchaba y la luz producia unos colores que embelesan los sentidos. De fondo musica reggae a todo volumen, juegos malabares con fuego y unos cuantos guiris muy sonrientes que contemplan la panoramica, con sus botellas de cerveza Bintang, sin dejar de mirar al sol. Estabamos literalmente sentados delante del mar, a solo 2 metros de distancia de la orilla!
No se si fue la belleza de la naturaleza de Trawangan, o el encanto atmosferico de Gili, pero la fusion entre ellos me cautivo absolutamente. Permaneci unos instantes fascinada bajo el poder hechizador de Gili Trawangan que parecia en ese momento combinar dos mundos a la vez.

Todo aquel que se aproxime al influjo magico de esta isla, debera ser suspicaz y abrir su sensibilidad al juego de sus realidades paralelas... y transportarse de una isla a otra, de Gili a Trawangan, de Trawangan a Gili.



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