"Y había algo hogareño en el desorden, en la despreocupación de la vida errante. Tal vez vivieron igual las tribus nómadas que vagaban de un sitio a otro en un peregrinaje sin destino... Al parecer, bajo la costra de suciedad que la memoria forma, los seres humanos conservan el recuerdo de la antigua vida nómada".


"la mujer justa", Sándor Márai

17 de noviembre de 2011



DIA 1: Kathmandu (1400 m) - Syaphrubesi (1503 m)


Iniciamos la ruta con un trayecto en autobus de lo mas aventurero. Segun cuentan, la carretera que une Kathmandu - Syaphrubesi es la peor de Nepal, por su trazado serpenteante y los millones de baches y obstaculos del camino. Para hacerse a la idea, el bus recorre 100 km en 11 horas! A las 8 am, despues de que un taxista nos tome el pelo y nos pasee por la ciudad con el taximetro puesto, despues de deambular por una carretera llena de trafico y ruido en busca de la dichosa parada del bus, por fin llegamos al mostrador para sacar los billetes. Las palabras del vendedor nos dejan desconcertadas, no hay asientos libres, se han agotado, hemos llegado demasiado tarde y el proximo bus sale al dia siguiente. Guiomar y yo nos quedamos en silencio, pasamos unos minutos observando el panorama y decidiendo que hacer. La gente se agolpa dentro del autocar, sentados y de pie, embutidos como cerdos camino del matadero. No hay espacio libre alguno, ya que en el techo del bus tambien viajan otros tantos. Aun siendo conscientes de la dureza del trayecto, de las 10 horas de "sufrimiento" que nos aguardan, nos miramos y sin mediar palabra subimos al techo. Encima de mochilas, maletas, cajas, cubos de plastico, sacos de comida y demas bultos, intentamos crear nuestros asientos, acoplandonos con los cuerpos del resto de pasajeros. Las vistas en nuestro balcon privilegiado sobre las montanas, a pesar de la ligera niebla, son increibles y el aire es frio y puro. Entre los constantes tambaleos del bus, los baches, las ramas de los arboles que debemos esquivar y las conversaciones con nuestros companeros de viaje, sorprendentemente el tiempo pasa bastante rapido. Los incidentes se suceden uno detras de otro. Como polizontes ilegales, los ocupantes del techo, tenemos que apearnos cada vez que pasamos un control militar. Se trata de un tramite absurdo ya que ellos saben a ciencia cierta que hay mucha gente que viaja de techo en techo. Aun asi todos hacen la vista gorda. La lluvia hace aparicion estelar en varias ocasiones. A mitad del trayecto, el autobus que viaja delante nuestro se le pincha una rueda, cosa bastante habitual si consideramos que la carretera tiene un pavimento, en algunos tramos, destrozado. Los autobuses son viejos, desgastados, oxidados y malolientes, pero tambien son robustos, duros y resistentes como tanques. Solidariamente nuestro conductor presta su rueda de recambio a nuestros accidentados vecinos. Llegados a Dunche, cambiamos de vehiculo para proseguir hasta Syaphrubesi. Debemos esperar otra hora para reparar dos ruedas que parecen no estar preparadas para las pedregosas y abruptas carreteras. Partimos ya de noche, esta vez sentadas en primera fila, con las mejores vistas sobre el camino, es decir con la mejor vision de los muchos riesgos y peligros: desprendimientos de rocas enormes, suelo embarrado y resbaladizo, socabones profundos, pasos estrechisimos sobre precipicios grandiosos... Un viaje de lo mas divertido. Cuando por fin llegamos a Syaphrubesi, a las 19 h, felicitamos al conductor por su gran trabajo. Estamos aqui, mareadas y cansadas, pero vivas!

Invocamos a los dioses para que manana salga el sol y se despeje la niebla. Comenzaremos la ruta Tamang a pie y con un poco de suerte admiraremos las inmensas montanas que nos rodean por todos los costados.

DIA 2: Syaphrubesi (1503 m) - Tatopani (2607 m)

Amanece nublado, la niebla se apodera del paisaje a medida que avanza la manana y la lluvia nos moja en varios momentos del dia. Ruta larga de pronunciado ascenso: 7 horas de subida sin tregua, 1100 m de desnivel. A pesar del sudor, las vistas van recompensando en todo momento el gran esfuerzo. La cordillera de los Himalaya queda mas al norte, aun no alcanzamos a verla, aun asi, todas estas montanas que no paramos de cruzar, parecen increiblemente altas. Pero lo mas emocionante, no es solo su altura, sino que se suceden una detras de otra, decenas y decenas de ellas, como una extension de protuberancias naturales que no parece tener fin. Realmente la sensacion es impresionante, uno aqui se siente muy pequeno y muy aislado del resto del mundo. A lo largo del camino observamos observamos casitas que se alzan en las empinadas laderas, solas en medio de la pendiente. Es posible imaginar la vida y el paso del tiempo en parajes semejantes? Solo me viene a la mente palabras como dureza, sencillez, austeridad, pureza...

A las 4 pm llegamos por fin a nuestro destino, Tatopani, donde nos aguarda algo, que mas que un regalo, parece un milagro. El diminuto pueblo es punto importante de peregrinaje budista por sus funentes naturales de aguas termales. Lo primero que hago al llegar es dirigirme a los banos publicos. La imagen es preciosa, casi onirica, mujeres y hombres se sumergen en las aguas color tierra que salen con fuerza de los canos sagrados. Siluetas de personas difuminadas en las nubes de vapor que desdibujan los limites de las cosas. Hemos llegado al paraiso. Nos damos un largo y regenerador bano y dejamos en el agua el cansancio, los dolores y las negatividades. Poco a poco va anocheciendo y la niebla se funde con el vapor del fluido sagrado. En estos instantes pienso que merece la pena vivir y viajar para poder descubrir lugares tan magicos como este. Con el cuerpo limpio y relajado, comemos abundantemente y pasamos la sobremesa alrededor de una estufa de lena, al calor del fuego. En un ambiente familiar y cercano, escuchamos las conversaciones de los peregrinos nepalies. Todos sonrien y charlan como si se conociesen de toda la vida.

DIA 3: Tatopani (2607 m) - Nagthali (3165 m)

Amanece y el sol nos regala su calida y preciosa luz. Por fin vemos un cachito de los Himalayas, grandes paredes de piedra y cimas nevadas. El sol ilumina el paisaje y sobre todo la cara oeste de uno de los picos que vislumbro estirada desde mi cama. Al oeste se encuentra mi lugar de origen, al oeste esta Oscar. Pienso mucho en el, en lo que nos queda por vivir y compartir juntos, empezar un camino en comun. Mirando hacia alli parece que las distancias se acortan y que este mismo sol brilla y nos une a los dos.
El lugar nos ha embelesado, por lo que decidimos pasar una manana de relax junto a las termas. Despues de un bano matutino y un momento de descanso tomando el sol en la terraza, emprendemos el camino hacia Nagthali. Tomamos la decision repentinamente, y como todas las decisiones que hemos ido tomando espontaneamente, esta tambien resulta muy acertada.Nagthali es un lugar precioso, es el punto mas alto de esta primera ruta Tamang. Las vistas son indescriptibles, simplemente impresionantes. El viento se mueve con nosotras, tambien las nubes, literalmente andamos entre ellas y como una danza misteriosa entre el viento y las nubes, los altos picos aparecen y desaparecen ante nosotras. Emocion y euforia cada vez que entrevemos alguna de las montanas. Desde aqui se alcanza a ver incluso el Tibet. Llegamos a la pequena aldea de Nagthali y alli nos espera otra grata sorpresa, un turista japones y su guia, con los que habiamos coincidido anteriormente, se alojan en nuestro mismo lodge. El propietario del refugio, un simpatico y campechano tibetano, nos ensena el lugar a traves de un paseo muy especial. Nos muestra las huellas impresas en una roca de un Rinpoche tibetano, una casita misteriosa donde un hombre estuvo meditando y viviendo en el mas absoluto ascetismo durante seis anos, la roca donde el Rinpoche se recosto, un antiquisimo templo con figuras de buda centenarias... todo ello acompanado de unas vistas deliciosas. Mas que un paseo parece que nos esten narrando una especie de cuento. La emocion me sobrecoge, me siento muy afortunada de vivir y poder estar justo aqui.
La velada transcurre muy agradablemente, sentados alrededor del fuego, charlamos, reimos e iniciamos una bonita efimera amistad. Asi es la belleza de la temporalidad, el encanto de las personas que se encuentran y se despiden a lo largo de la vida. La noche es fria, muy fria, el viento helado, el cielo estrellado y la casi luna llena resplandece se refleja magicamente en las paredes de piedra y hielo de las montanas. Esta noche en Nagthali quedara para siempre en mi recuerdo... la naturaleza y la humanidad de las personas, la perfecta harmonia.

DIA 4: Nagthali (3165 m) - Thuman (2338 m)

Nos despertamos a la hora del amanecer, despues de una noche incomoda de medio insomnio y de muchisimo frio. Medio zombie, me visto y me voy a dar una vuelta en solitario por la planicie de Nagthali. El calor de los primeros rayos del sol calienta mi rostro delicadamente. Su calidez parece una bendicion matutina. Las vistas son espectaculares, se ven claramente 360 grados de montanas, picos y colinas, silencio absoluto, que solo interrumpe el sonido de las aves que sobrevuelan la inmensidad de los precipicios. Calma absoluta, paz y belleza. La manana transcurre tranquila, bajo la fuerza del sol. A medio dia iniciamos la marcha hacia Thuman, nuestra proxima parada. Hoy realizaremos la ultima etapa de la ruta Tamang, los proximos dias enlazaremos con la ruta Lantang.Tenemos que descender 800 m de desnivel en solo 2 horas y media, fuerte bajada y fuerte desgaste de nuestras rodillas.
Me ilusiono al arribar a Thuman, la aldea es muy bonita, situada en medio de la ladera de una montana, parece un balcon asomado al precipicio del valle. El pueblo lo forman una serie de callejuelas paralelas con casas al estilo Tamang. Son muy sencillas y humildes pero preciosas, de piedra y madera oscura con graciosas inscripciones en tiza en las entradas: "come happy", "happy to everybody", "Welcome all", "Happy Losar"... Despues de un bonito paseo, nos resguardamos del frio en la cocina del refugio. Un espacio de 4 m2 donde estamos todos alrededor de la cocina de fuego. La situacion es curiosamente bella, parecemos una familia, estamos muy juntos en la cocina que a su vez es comedor, las conversaciones son publicas y conjuntas, todo el mundo participa. Si algun dia se me ocurriese tener un restaurante me encantaria que se pareciese a este lugar de recogimiento y comunidad.

DIA 5: Thuman (2338) - Briddhim (2229 m)

Despertamos en la preciosa aldea de Thuman, damos un paseo entre sus casas tradicionales y sus gentes, que se incorporan temprano a las tareas diarias. Bajan por las empinadas pendientes con sus toros y sus herramientas, para trabajar los campos de cultivo. Nosotras tambien iniciamos el descenso por esos mismos senderos, pero somos mucho mas lentas con los palos y nuestro aspecto de astronautas alpinas. Debemos bajar 600 m hasta lo mas bajo del valle, por donde transcurre el caudaloso y ruidoso rio, para luego opuestamente ascender otros pronunciados 600 m hasta el pueblecito de Briddhim. El dia es claro y caluroso, las vistas preciosas, pero las rodillas se resienten, la bajada es muy exagerada y los gemelos se quejan en cada paso. La subida es igualmente dura, asi que llegamos a Briddhim bastante cansadas. Pero, como siempre, la recompensa es mejor que el esfuerzo. Por casualidad elegimos dormir en una casa tradicional Tamang de una pareja de guapos y amables nepalies. El lugar es tambien casa del lama local, un senor muy divertido y dicharachero que trabaja de guia para dos viejos amigos alemanes. Tomamos el sol y descansamos en la bonita terraza rodeada de flores naranjas relucientes y perfectas. La madre del lama es una mujer de 80 anos, de piel oscura y arrugada, vestida con ropas tradicionales, muy habladora y afectuosa. Es entranable, en seguida le cogemos carino y ella nos lo coge a nosotras. Habla tibetano sin parar, y aunque no entendemos nada, establecemos una comunicacion a traves de gestos, sonrisas y caricias. En sus manos lleva un rosario con el que reza su mantra budista una y otra vez, 108 bolas, 10 veces en total. Esta mujer vive en un rezo semiconstante, mientras habla reza, mientras reza se mueve. Nos invita a su acogedora casa, totalmente ennegrecida por el humo que desprende la cocina de lena. Alli esta su nuera, preparando te tibetano a base de hojas de te, sal y mantequilla de yak, una bebida hipercalorica y energetica. Mas tarde llega una vecina a compartir un te y un rato de charla con sus amigas. De nuevo me encuentro en una reunion femenina de las que tanto me gustan. La complicidad de las mujeres es universal, no importa la cultura, edad o idioma, las mujeres tienen todas algo en comun, una intuicion compartida, un entendimiento silencioso, una cercania natural. Volvemos a la casa de al lado, la de su hija, para cenar junto al lama, los alemanes y todo el resto de familia. Alli nos espera una cena deliciosa, crema de calabaza y dhal bhat nepali...mmmm... exquisito! y todos los ingredientes son frutos de la tierra de los campos de aqui mismo, junto a su propia casa. Nada de abonos, ni quimicos... caca de yak! La velada es muy divertida, los alemanes son muy cachondos y no paran de bromear, uno de ellos ha venido a Nepal 17 veces, increible. El ambiente es familiar, conversamos todos juntos en ingles y tibetano, incluso somos testigos de una discusion familiar entre el lama y su madre, por causa de un toro castrado, el quiere venderlo, ella siente apego por el animal. Observo la situacion, en la habitacion-cocina-comedor de la casa Tamang, apoyada en un largo mueble de madera tallada, donde se guardan los escritos sagrados del lama, reunidos turistas y locales, que diferentes somos todos y que unidos podemos sentirnos.

DIA 6: Bridhim (2229 m) - Rimche ( 2250 m)


Nos levantamos contentas, segun nuestro mapa la caminata sera tranquila, larga pero mayormente sobre terreno plano. Teniendo en cuenta que el mapa es bastante mentiroso y las indicaciones de los nepalies muy optimistas, la ruta resulta mucho mas pesada de lo que suponemos, constantes subidas y bajadas durante 6 largas horas. Llegamos a Rimche agotadas y un poco asqueadas del interminable camino. A pesar de ello, afrontamos con muy buen humor la ultima sorpresa que nos depara el dia. Los dos refugios de Rimche estan llenos de turistas callados y antipaticos y solo nos dan la opcion de alojarnos en una tienda de campana. La situacion es muy comica, montan la tienda entre la casa y las habitaciones, literalmente junto al sendero, es decir, en medio de todo y todos. La luna llena ilumina nuestra pequena "habitacion", el sonido del rio nos acompana, forradas de todas nuestras ropas, aplastadas por el saco de dormir y varias mantas mas, nos reimos a carcajadas de nuestro fatigoso dia, de nuestra chistosa situacion y de nosotras mismas.

DIA 7: Rimche ( 2250 m) - Langtang Gomba (3400 m)

La noche en la tienda de campana ha sido mucho mas calida y confortable de lo que hubiese imaginado. Descansada y alegre, tomo el desayuno a base de chapati y miel, necesito mucho azucar para la caminata que nos espera. La ruta trasncurre a lo largo del rio, a traves de bosques frondosos de arboles gigantes, canas de bambu y alfombras de hojas por el suelo. El recorrido es precioso, parece que nos encontremos en medio de un bosque encantado y que en cualquier momento vaya a aparecer una criatura fantastica. A medida que nos vamos acercando a nuestro destino final, el paisaje varia, la frondosidad se despeja y la vegetacion va desapareciendo poco a poco. Al fondo podemos vislumbrar el gran pico de Langtang entre otras grandes montanas. Decidimos quedarnos a dormir en un diminuto lodge de una pareja muy agradable. Al atardecer, Neema, la graciosa y vital mujer de la casa, nos guia por un precioso paseo por su pueblo. Entre animales en libertad, caballos, vacas, toros y yaks, avanzamos por las calles y las hermosas y humildes casas tradicionales de piedra y madera. Entre el cansancio, la ducha de agua fria y la atmosfera magica de la aldea, parezco flotar. Visitamos la casa de su familia y tambien la casa donde vive la viejecita que guarda las llaves del templo. Este resulta un lugar maravilloso lleno de encanto y misterio. Una construccion muy antigua atesora numerosos elementos budistas, instrumentos, paredes pintadas, escrituras sagradas, figuras de buda, ornamentos, velitas, detalles...objetos desgastados, descoloridos, polvorientos, objetos impresos con la huella del tiempo. Que diferente parece todo aqui, hasta el tiempo parece embellecer la esencia de las cosas y los lugares, la historia no los convierte en decadentes o caducos, por el contrario, los llena de una especie de patina invisible muy especial, la vejez se transforma en riqueza, belleza y sabiduria. Me muevo con delicadeza por el Gomba, admirando todos sus detalles , casi ocultos por la penumbra de la luz, intento adivinar las celebraciones, los sucesos, las leyendas que se han debido desarrollar. Es realmente emocionante estar aqui.
Neema es una persona increible, no deja de sonreir y hacer bromas, a pesar de la dureza de su vida diaria. Parece muy feliz, una felicidad que surge de la sencillez y el desconocimiento. La simplicidad de la vida en estos parajes provoca una especie de pureza y humildad interior. Es muy facil comunicarse con Neema, a pesar de nuestras grandes diferencias culturales, es una mujer muy inteligente y logramos establecer una conexion y entendimiento mas alla de las palabras. Vivimos momentos entranables con ella, sobre todo cuando nos quedamos a solas las mujeres del refugio, Guiomar, Neema y yo. Hablamos de la vida y sus dificultades, de los suenos y nuestros deseos vitales. De nuevo, siento una alegria muy especial por estar en este lugar, por conocer, por vivir, por experimentar, por descubrir...

DIA 8: Langtang Gomba (3400 m) - Kyangin Gomba (3830 m)

Iniciamos la ruta despues de un delicioso desayuno de yogurt natural de leche de yak y miel. Las nubes avanzan con nosotras, el dia poco a poco se va impregnando de niebla y la visibilidad se acorta por instantes. El camino recorre el valle por parajes preciosos, el paisaje de alta montana es espectacular, las dimensiones se hacen cada vez mas grandes y la sensacion es de puro inmensidad. Los arboles y la densidad de vegetacion van desapareciendo en estas altitudes, solo sobreviven los resistentes arbustos bajos de colores marrones y rojizos. Los yaks nos acompanan danzando a sus anchas por las enormes extensiones del valle. La altura y la falta de oxigeno se nota en cada paso que damos. el esfuerzo es mayor y la respiracion mas intensa. Despues de 4 horas y media llegamos al punto mas alto de esta ruta Langtang.
Las nubes nos envuelven e impiden que gocemos de las famosas vistas y de la grandiosidad de los picos nevados que nos rodean. La sensacion es muy extrana, puedo llegar a percibir algo descomunal, casi puedo sentirlo pero no soy capaz de verlo. La situacion tiene algo de cautivadora y misteriosa... arribar a un lugar invisible, deseando que al dia siguiente se haga la luz y la sorpresa sea aun mas colosal.
El fuerte frio penetra por todos los poros de la piel. Las condiciones de vida aqui son durisimas, no me imagino a mi misma soportando este aire gelido dia tras dia, aun asi el frio me gusta, me hace sentir viva.
Despues de una copiosa cena, una montana de fried rice en forma de Everest, hacemos el recorrido de fuego en fuego, de calor en calor, de la cocina de nuestro refugio a la cocina del refugio vecino. Nos encantan las cocinas, son el nucleo de la casa, alli es donde pasan todas las historias interesantes.

DIA 9: Kyangin Gomba (3830 m)

A las 6 am se produce un pequeno y suave terremoto que solo Guiomar parece haber notado. Una manera de empezar el dia en forma de premonicion de algo excepcionalmente bueno, como el anuncio de un gran acontecimiento. Y en efecto, el paseo que daremos despues por el valle se convierte en un hecho extraordinario. El paisaje es tan bello que se asemeja a un sueno donde nosotras, diminutas, contemplamos y nos movemos entre la grandeza de la naturaleza. Estamos en medio de los Himalaya! No vale la pena describir las vistas con palabras, son tan increibles, tan inabarcables que solo pueden traducirse en un palpito, la sensacion de estar formando parte de la inmensidad.
En estos momentos me encantaria que mi hermano pudiese ver lo que yo veo y Oscar pudiese sentir lo que yo siento.

DIA 10:
Kyangin Gomba (3830 m) - Rimche (2250 m)

Hoy empezamos la vuelta al punto de partida, desandaremos los pasos andados. El camino es de bajada, decidimos llegar hasta Rimche para bajar solo en 2 etapas. El dia finalmente resulta largo, 7 horas de constante descenso. Mis rodillas acaban muy machacadas pero logramos al fin llegar a nuestro destino, el mismo lodge donde dormimos noches atras en una tienda de campana. Esta vez lo haremos en una habitacion, hay demasiada huedad para dormir al semiraso. El tiempo ha empeorado considerablemente. Hemos andado con viento en contra y densa niebla. La caminata ha sido larga y dura pero lindisima, sobre todo el tramo que atraviesa un bosque denso y frondoso. A lo largo del camino observamos como la vegetacion crece de altura y se hace mas visible, de nuevo nos rodean los arboles y los arbustos altos de hojas verdes, amarillas y rojas, los frutos, las flores, los cultivos... la tierra fertil. De nuevo penetramos en el bosque encantado, entre las hadas y los duendes. Las piedras cubiertas de musgo de un verde casi fluorescente, las ramas de los arboles envueltas en hongos vegetales como hilos y lianas colgantes, la niebla invade la atmosfera de misterio y fantasia... el paisaje me traslada a otro mundo, un mundo bucolico y poetico, e imagino aquellas pinturas del romanticismo, aquella magnificencia de la naturaleza. Me siento volar entre la niebla...
Poco a poco la felicidad se va tornando en cansancio y pesadez. Mis piernas estan cargadas y las rodillas piden a gritos descanso, el final parece interminable. Finalmente conseguimos llegar a Rimche, hambrientas y exhaustas. Una buena cena y el calor de la estufa parecen despersar todos los males y devolvernos la energia vital. Alli encontramos a un hombre espanol muy curioso, con el que conversamos sobre la montana, la crisis europea y las injusticias sociales. La conversacion nos altera y cabrea un poco y me hace reflexionar. En realidad pienso que, en ocasiones, el conocimiento no te hace mas libre, al contrario. Aqui, en medio de las montanas de los Himalaya, me siento tan lejos de los problemas de los mundos occidentales... prefiero vivir aqui, en el presente, dentro de mi espacio vital, sin saber sobre lo lejano, sobre lo que no puedo tocar ni percibir. Saber no cambia nada solo estimula la preocupacion.

DIA 11: Rimche (2250 m) - Syaphrubesi (1503 m)

Nos despertamos sobresaltadas, a Guiomar le han robado las botas que dejo anoche fuera de la habitacion. Algun porteador con mas necesidad y menos oportunidades que nosotras ha decidido renovar su calzado. Despues de un cierto revuelo en el refugio, el hijo de los duenos decide acercarse hasta el proximo y famoso Lama Hotel, para intentar averiguar algo sobre las botas. Guiomar esta muy disgustada. Sin embargo, pronto la tristeza se transforma en alegria, milagrosamente las botas vuelven a estar en sus pies, el chico las ha recuperado! Pienso sinceramente que Guiomar es una mujer afortunada y que el suceso con las botas es una senal de algo mayor, de su bienaventurado futuro destino...
Esta ultima caminata se convierte en interminable por sus eternas subidas y bajadas. psicologicamente hemos asumido que hoy finaliza nuestra aventura y el cuerpo a su vez somatiza esa misma sensacion de final, de agotamiento. Nos alojamos en un lodge de una vieja casacarrabias, comemos, o mas bien, devoramos salado y dulce y nos metemos en la cama, manana nos espera un dia de seguros sobresaltos e incidentes, volvemos a Kathmandu en el mortifero autobus de la carretera infernal.

DIA 12: Syaphrubesi (1503 m) - Kathmandu (1400 m)


A las 6.30 am nos montamos en el dichoso bus, nos quedan 10 horas de viaje incomodo, largo y accidentado. Esta vez vamos sentadas, un gran privilegio. Los imprevistos se suceden de forma previsible. La carretera embarrada bloquea a tres autobuses que debemos remolcar con la fuerza humana de los pasajeros. Vivimos euforia y emocion de equipo y muchas carcajadas, una buena forma de despejarnos de buena manana, el viaje promete. Un doble pinchazo del autobus de delante nos vuelve a dejar bloqueados en la carretera.. En el interior del vehiculo, el ambiente y panorama es cambiante y diverso. Entran y salen personas y mercancias. El espacio libre se llena, los asientos, las plazas delanteras, que rodean y casi tocan al conductor, hasta el pasillo es aprovechable, un lugar ideal para acumular pasajeros que viajan sentados en fila encima de los paquetes que todo el mundo pisa y ensucia al apearse. Hay que reconocer que el trayecto resulta muy entretenido y variopinto, pero despues de 10 horas uno se sube por las paredes.
Conseguimos llegar a Kathmandu mas o menos enteras. De nuevo en la civilizacion. Lo primero que hacemos es celebrar la llegada comiendo unos buenos momos y unas pastas de las deliciosas y baratas pastelerias. Volvemos a la city a reponer fuerzas, energias y calorias. Es extrano volver al caos, el ruido, el trafico y los miles y miles de productos que cuelgan en todas las tiendas. Nos alejamos con pena de la sencillez y humildad de las montanas pero nos acercamos con agrado a la comodidad, las facilidades y las calidas temperaturas de la ciudad.


1 comentario:

  1. companyera, que relato tan bonito de nuestras vivencias montanyeras! Me he reido un monton... y a veces m'he emocionado! Ha sido muy bonito compartirlo contigo.. companyera!!!

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