"Y había algo hogareño en el desorden, en la despreocupación de la vida errante. Tal vez vivieron igual las tribus nómadas que vagaban de un sitio a otro en un peregrinaje sin destino... Al parecer, bajo la costra de suciedad que la memoria forma, los seres humanos conservan el recuerdo de la antigua vida nómada".


"la mujer justa", Sándor Márai

14 de junio de 2009

coleccionando cajas de sorpresas...

He pasado escasos 15 dias en Vietnam, tiempo insuficiente para una valoracion y definicion, tiempo suficiente para unas primeras impresiones y sensaciones, que suelen ser las que mas cuentan.

Y es que la percepcion de un pais no solo depende de lo que uno vea, huela o saboree, de la propia tierra que pise. La experiencia sobre el exterior depende absolutamente del estado interior de uno mismo. Depende del lugar del que uno procede, de lo ya visto y vivido, de las experiencias pasadas y del estado de "armonia personal" con el que uno arriba a nuevas tierras. Uno no viaja nunca puro, virgen, vacio como una pagina en blanco, neutro y dispuesto a empezar un nuevo libro de aventuras. Nunca sucede asi.
Se acumula una especie de historia personal sobre el viaje, la cual de alguna manera condiciona y manipula las futuras percepciones de lo nuevo y lo desconocido.

En este, mi largo viaje, Mongolia fue mi primer destino, elejido con plena consciencia y deseo. Vietnam fue el segundo, mi puerta a sudeste asiatico.

Despues de vivir un pais deberia existir una camara de aislamiento para poder reposar, un lugar anonimo, sin situacion geografica, un lugar sin cultura, sin idioma, sin influencias exteriores, un lugar absolutamente neutro, donde el viajero pasara unas horas, unos dias, un tiempo indefinido para la reflexion.
Tras el impacto de un nuevo pais, uno se convierte en una caja repleta de nuevas sensaciones, nuevas vivencias y descubrimientos. Es necesario parar, pensar, hacer balance y guardar los recuerdos para poder llenar y empezar otra vez.
Despues de Mongolia he echado de menos mi camara de aislamiento. El cambio fue brusco, repentino, demasiado fuerte.

Mongolia fue muy muy especial...
Pienso en como describir con palabras mi recuerdo, mi propia caja mongola, pero es inutil. Nietzsche tenia razon al afirmar que las palabras esclavizan nuestro pensamiento, deciden y eligen lo que nuestra mente no es capaz de hacer, porque los pensamientos y las sensaciones son mucho mas abstractos e imprecisos.
Creo que es mejor que os cuente una historia sobre una sensacion que he experimentado en varias ocasiones...
Salgo a la calle con mi bici, un dia soleado, paseo y pedaleo con ritmo calmado observando la ciudad, las calles, los parques, lo que sucede. De repente percibo algo extrano, miro alrededor y noto que todo encaja, que cada cosa, cada persona esta en su exacto lugar, todo se mueve con perfecta coordinacion, como parte de un todo. Me imagino que se trata de algo similar a lo que Jung denomina "conciencia universal", los invisibles hilos que nos unen. Experimento una especie de lucidez sensorial, y me siento feliz, o al menos asi es como me figuro que debe sentirse la felicidad, la "perfecta armonia".

En mi caja mongola he guardado esa sensacion porque todo fluyo con absoluta naturalidad, la combinacion perfecta entre espacio, tiempo y acontecimientos.
Asi llegue a Vietnam, deslizandome entre nubes, embriagada y enamorada de mi anterior experiencia, absolutamente condicionada... por ello Vietnam solo ha sido la consecuencia de Mongolia, dias de transito para mis emociones, dias en los que aun estaba cerrando mi anterior caja.

En este breve paso por Vietnam, mis ojos han visto bonitos paisajes, pero tambien demasiados turistas, masas guiadas por tours y rutas establecidas. Me he divertido con el caos y el constante ruido, pero tambien me han cansado las luchas con los locales por los precios, su afan de sacar siempre mas beneficio. He disfrutado de la comida vietnamita y de las sonrisas inocentes de aquellos que aun se mantienen al margen de la voragine del turismo.


Esta es mi historia, ni mas verdadera, ni mas falsa que otras que hayais escuchado, todo depende de la procedencia, del estado interior, de las expectativas, de los deseos, de la propia actitud, de las cajas anteriores y de las que quedan por llenar.

Ahora, ya en Lao, relajada e ilusionada, abro mi espiritu, abro mi mente, abro una nueva caja...


2 comentarios:

  1. Recuerdo que me dijiste "no se escribir", bueno pues sin comentarios. Un beso valenciano.

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  2. Sil, da gusto leerte, qué suerte tenemos de que compartas tus sensaciones con nosotros. Me inspiras, quiero volver a ser aventurera! Estás guapísima. Un besazo!! Pauli

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