"Y había algo hogareño en el desorden, en la despreocupación de la vida errante. Tal vez vivieron igual las tribus nómadas que vagaban de un sitio a otro en un peregrinaje sin destino... Al parecer, bajo la costra de suciedad que la memoria forma, los seres humanos conservan el recuerdo de la antigua vida nómada".


"la mujer justa", Sándor Márai

7 de agosto de 2009

textos desde Myanmar II: I love Bagan...


Cualquier persona sensible que pase por Bagan, recordara esta experiencia para toda su vida.

En una extension de unos 15 km2, se alzan cientos de pagodas construidas a lo largo de varios siglos. Se trata sin duda de un paisaje especial que posee un encanto unico... sea por ese entorno seco, casi desertico, por la arena de los senderos...sea por la paz y tranquilidad que se respira mientras se recorren en bici los campos y los solitarios caminos... sea por la belleza de los palmerales que de repente aparecen ante los ojos con sus troncos esbeltos, estilizados, majestuosos... sea por el amplio e inmenso cielo que se percibe en este lugar... sea por las maravillosas vistas que por sorpresa se descubren desde las alturas de los templos... sea por la huella del pasado, por los viejos murales, por las desconchadas fachadas, por los ennegrecidos ornamentos, por el simbolico y misterioso paso del tiempo... sea por el viento que hace que uno se sienta muy vivo... sea por el placer de descubrir en absoluta soledad... sea por el silencio... sea por el motivo que sea, Bagan es magico, un lugar sagrado y mistico que me enamoro desde el primer momento.
En un principio pense quedarme tres dias, pero algo me decia que me quedara mas tiempo, la buena atmosfera me retenia, y haciendo caso de esta intuicion, prolongue mi estancia unos dias mas.

El viajero, en ocasiones, es ansioso y demasiado ambicioso, se pasea con su biblia bajo el brazo, ese libro sagrado que es la "lonely planet". Son muchos mochileros los que profesan esta religion, que siguen a pies juntillas las indicaciones y recomendaciones, las sagradas escrituras y mandamientos de sus paginas. Reconozco que resulta inevitable creer y seguir a este grandioso dios, pero a veces yo misma reniego de el, me rebelo y dudo de su todapoderosa grandeza y sabiduria. Me molesta verme incluida en ese grupo de creyentes ortodoxos que parecen coleccionar en sus viajes los "lugares de interes", cuantos mas mejor, cuantas mas cruces en la biblia, mas demostrable y rica sera la experiencia del viaje... viajar obsesionados por comerse los paises. A veces me canso de escuchar: "Un dia basta para ver lo mas importante de Bagan". Un dia? Yo podria quedarme un mes!

En realidad cada persona es un mundo y cada viaje un mundo diferente. Depende del tiempo que uno disponga, de la ambicion a la hora de viajar, de los propios intereses y depende sobre todo del ritmo... el ritmo del viaje.
Poco a poco uno se acustumbra a vivir viajando, poco a poco uno va adquiriendo seguridad en cada paso que da, poco a poco uno aprende a confiar en el destino, a escucharse y a encontrar su propio ritmo. Aunque no resulta facil.
Alguien me explico una vez la experiencia del viaje resumida en tres estados o niveles de consciencia. En el primero uno recibe un gran shock, es el primer contacto con un nuevo entorno, todo es nuevo y diferente y uno experimenta una especie de mezcla entre entusiasmo e inquietud. En el segundo nivel uno intenta crear una buena actitud interior, intenta relajarse y disfrutar de lo que le rodea. Pero solo es en el tercer nivel cuando se consigue realmente "viajar" en el sentido mas abstracto. Es cuando uno verdaderamente logra dejarse llevar y fluir con el entorno, olvida sus planes y decide respecto a lo que siente en cada momento, a lo que le transmite el nuevo lugar en que se mueve. El viajero, por tanto, establece una relacion mas estrecha entre si mismo y el lugar en el que vive, una integracion que le permite guiar su rumbo, conducido por sus sensaciones y sentimientos y no por un itinerario preestablecido.
Considero esta, una bonita teoria sobre el viaje. En realidad casi nunca se logra alcanzar esa tercera fase, ya que a todos nos pueden las ganas insaciables de seguir conociendo, de no permanecer quietos, de seguir caminado.
En Bagan he intentado escucharme, dejarme llevar y cambiar mis planes porque un algo interior asi me lo pedia. Y no me arrepiento de ello, gracias a esta decision he pasado los dos ultimos dias viviendo una experiencia maravillosa que recordare siempre.
Todo empezo en Pya Tha Da pagoda, un templo perdido en medio de la llanura de Bagan, desde el cual se pueden observar unas vistas increibles. Es uno de mis templos favoritos, porque ademas siempre esta vacio, ni vendedores de cuadros de arena, ni de lacados, ni puestos de bebida, ni turistas, ni un alma. Sin embargo, en una de mis visitas a este lugar, encontre un grupo de mujeres que, con sus rosarios, rezaban a Budha recitando al unisono los repetitivos versos, una y otra vez, hasta 108. Un dulce canto que yo interrumpi con mi presencia. De repente me converti sin esperarlo en el centro de atencion. Despues de ofrecerme comida e insitir en que me llevara para el camino unos dulces de coco, me hicieron una amable invitacion para cenar al dia siguiente en su casa. Yo encantada de la vida acepte. En muy pocas ocasiones es posible establecer contacto directo con la gente local sin que alla ningun tipo de interes de por medio.
En el poco rato que permaneci en su "meeting point religioso", todas ellas se mostraron excepcionalmente amables y carinosas conmigo, a pesar de que comunicarnos no fue tarea facil. Finalmente logramos entendernos en lo basico... de donde eres? en que trabajas? donde te alojas? estas casada? viajas sola?!!
Al dia siguiente, con una direccion un tanto difusa del barrio, a las afueras de Nyang U, consegui llegar hasta la casa de Mamong. Alli me esperaba toda la familia al completo, en realidad mas bien todo el barrio. La gente de estos paises aun conserva la hospitalidad y generosidad que nosotros, "los paises desarrollados", hemos perdido. Las casas estan abiertas para todo aquel que quiera entrar, los vecinos, los amigos...todo el mundo es bienvenido.
Con el mas caluroso recibimineto, me sentaron a la mesa para cenar, yo sola. Mamong habia preparado un verdadero festin de riquisima comida birmana: arroz, salsa de gambas, curry de pollo, verduras, albondigas, pure de maiz, frutos secos, caldo de verduras...una mesa redonda repleta de platos suculentos y todos para mi! Observada por decenas de ojos, comia y comia y mientras tanto intentabamos comunicarnos como podiamos; en estos casos la gestualidad y las sonrisas sustituyen las palabras.
Durante las varias horas que permaneci en casa de la familia de Mamong, no pararon una y otra vez de llenarme el plato de comida. Yo, feliz y contenta de recibir tan maternal cuidado, me maravillaba por dentro de encontrarme en una situacion tan especial. Me parecia increible estar recibiendo tanto carino y amabilidad por una familia que casi ni me conocia. Me abrieron su casa, me abrieron su corazon sin esperar nada a cambio.

Al dia siguiente fui nuevamente invitada, esta vez por Male, a desayunar en su casa. Su Su Lwin, la profesora de la escuela del barrio, tambien quiso que visitara su hogar con su familia y despues me enseno el recinto de la escuela. Y asi, de casa en casa, entre platos y platos de comida, cargada de regalos para mi viaje y arropada en todo momento con abrazos y sonrisas, pase mi ultima manana en Bagan.
Male y Mamong insitieron en que nos diriamos el ultimo adios cuando mi bus, con destino Yangon, pasase por delante de su barrio. Y asi fue. Alli estaban Male, Mamong y sus hijas, que expresamente habian bajado a la carretera, para despedirme por ultima vez. Me parecia increible que estuvieran alli por mi, aquella imagen nunca se me olvidara.

Muy emocionada, les envie los ultimos besos a distancia. El corazon se me encogio y no pude evitar que se me saltaran las lagrimas...
... lagrimas porque seguramente seria la ultima vez que veria a aquellas maravillosas personas... lagrimas porque a pesar de apenas conocerlas, sabia que de alguna forma las echaria de menos... lagrimase por toda la generosidad y amor que habia recibido... lagrimas porque los dos ultimos dias parecian mas un sueno que una realidad, una experiencia extraordinaria... lagrimas porque aquellas familias me recordaron a vosotros, a la gente que quiero... lagrimas mientras os echaba de menos.

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